Sebastian Méndez, el nuevo capitán.

Después de tantas idas y vueltas, pensar en un glorioso retorno del «Ruso» Zielinski, o en una renovación total, la comisión directiva tomo la decisión de elegir a Sebastián «El gallego» Méndez como el reemplazante de Madelon.

Después de un fallido ciclo de Madelon, el cual terminó con el DT retirándose silbado e insultado por los hinchas piratas, quienes ante la desaparición de que pasen los partidos y de que el equipo no sume los puntos esperados como para poner un manto de tranquilidad, pedían a gritos a la dirigencia un cambio, pero esta vez un cambio real, un cambio en el cual se invierta un poco más de lo que se venía gastando, alguien que ante este momento de preocupación calme un poco las aguas.

Los últimos dos campeonatos de Belgrano dejaron mucho que desear en cuanto a puntos y esto empieza a preocuparle al hincha pirata debido a que después de años de estabilidad en primera, el magnifico torneo de 51 puntos cosechados por el Ruso Zielinski empieza a desaparecer de la tabla de promedios. Mirando a corto plazo, a simple vista no debería preocupar el promedio, pero sabiendo que en solo dos torneos todo puede cambiar genera que le hincha de Belgrano pida mas, pida una inversión en lo futbolístico.

Un «Gallego» Méndez que tuvo una campaña histórica e increíble con Godoy Cruz, terminando en el segundo puesto de la zona 1, clasificando a la Copa Libertadores, algo que el hincha de Godoy Cruz no olvidará más y que el hincha de Belgrano no olvidaría en toda la vida; un director técnico que potenció a jugadores tales como el «Morro» García, o el ecuatoriano Ayobi, tendrá la posibilidad de trabajar con un plantel que lleva trabajando junto desde hace muchos años, con jugadores tales como Melano o Matías Suarez, quienes pueden sacar una diferencia muy grande en el fútbol argentino, cada uno con sus especialidades, siendo la de Matías el control de la situación, el juego a un toque, la visión de la cancha; y por el lado de Melano la velocidad que hace tiempo no se veía en Belgrano, un jugador que saca diferencias abismales contra los jugadores más rápidos del fútbol argentino, un ejemplo de esto, el partido contra River en donde Melano dejó pagando varias veces a Milton Casco.

Con varias variantes en le primer entrenamiento, esperamos que pueda encontrar el equipo que pueda sacar adelante esta situación. Veremos un 4-3-3 en belgranito?…

Suerte «Gallego»!!!

Un barco que en Alta Cordoba solo fue un espejismo

Después de un buen partido contra Racing el fin de semana pasado en el que se vio a un Matías Suárez con un nivel sensacional que junto a Lucas Melano lideraron al equipo para darle una victoria por dos goles a cero en donde Belgrano tuvo un gran primer tiempo, y un segundo tiempo en el cual se defendió bastante bien ante lo que propuso el equipo de Diego Cocca; el hincha de Belgrano se retiro con la frente en alta y con mucha fe ante los seis meses que se iban a venir, seis meses que iban a ser complicados pero que si se agarraba confianza «el Pírata» iba a poder salir de esta situación la cual esta transcurriendo.

Con ansias se esperaba el encuentro de Belgrano y River, un River que no esta en su mejor momento y un rival el cual a Belgrano no le sienta para nada mal. Desde el minuto uno se vio el juego que había plantado Gallardo, un equipo con movimiento constante y el manejo de la pelota por el piso, con un Driussi que no se mantenía quieto en un solo lugar, un «Pity» Martinez que arrancaba a jugar por el lado derecho pero con el correr de los minutos iba cambiando de banda como para poder tantear un poco a la defensa del pirata.

Ya en el minuto 5′ se iba a producir la primera polémica del partido, en donde a partir de un centro de Belgrano se ve claramente en las imágenes como Maidana tiene tomado del cuello a Lema quien iba a terminar cayendo al piso, pero Lamolina quien estaba en una mejor posición no considero que haya sido penal.

En un comienzo movido, en el minuto 5′ iba a aparecer la primera ocasión de peligro, y esta iba a ser para Belgrano, a partir de una pelota que no bajaba debido a los constantes cabezazos de frente a frente que se realizaban, el «Taca» Bieler iba a encontrar un espacio pero debido a un control no tan preciso y a una gran salida de Batalla iba a terminar con la pelota en manos del arquero de River.

Aunque River manejaba mas la pelota se notaba a un Belgrano comprometido en el ataque y que con jugadas aisladas, pero entablando paredes Belgrano lograba llegar al arco millonario
Para el minuto 40′ del primer tiempo se iba a producir la primera situación de real peligro que iba a sufrir Belgrano a partir de un cabezazo de Ivan Alonso que se iba a ir por el fondo.
Ya en el comienzo del segundo tiempo se iba a delatar el gran problema que tiene  Belgrano en su defensa, una gran jugada colectiva de River que iba a terminar con un centro razo por parte de Rojas para que sin ninguna incomodidad Driussi defina contra el palo haciendosele imposible para el pibe Acosta.

De aquí en mas se iba a ver al Belgrano de los últimos tiempos, un Belgrano sin ideas esperando al error del rival, hasta que para el minuto 15′ del segundo tiempo una jugada de otro partido por parte de Lema primero sacándose de encima a un rival y después para entrar al área realizando paredes, iba a culminar en un golazo por parte de Belgrano el cual ilusionaba a la hinchada pirata.

Algo que iba a durar muy poco, ya en el minuto 22′ debido a una gran jugada de Casco y una momento de desconcentración de la defensa de Belgrano, el «Pity» Martinez a través de 4 jugadores de Belgrano iba a lograr marcar el segundo de River.
Y a partir de el segundo gol el juego, la pelota, las situaciones, todo fue para River, quien aprovechaba la desesperación de Belgrano para ir a buscar el partido.

Nosotros preferimos quedarnos con la tremenda atajada de Acosta en esa insólita jugada desperdiciada por River, que le iba a dar a Belgrano una chance mas, una vida mas para empatar el partido, la cual iba a terminar en nada pero nos hace ver la calidad que tenemos en el arco y que no la estamos sabiendo aprovechar.

El partido se sintetiza en un buen planteo de Gallardo, una débil defensa pirata, y cabe destacar un arquero que promete mucho, pero como en los últimos años va a seguir sufriendo.

Todo un palo

Miércoles 29 de Noviembre 01.00 am salió el colectivo rumbo a lo que podía ser una hazaña más que un sueño, más que nada por los resultados adversos y por la baja de tete como técnico. El colectivo salió en horario y a no menos de 30 kms el primer control, algo que se volvería rutinario a lo largo de las casi 20 horas de viaje hasta la ciudad de Formosa, algo que nos pareció excesivo, muchos controles, malos tratos de los uniformados y a tan solo 60 kms de la cancha el último control, ese control nos retuvo durante 2 horas, dejándonos continuar a las 20:30, llegando al estadio a
las 21:25 ya comenzado el partido, en el ingreso ya se podía ver a los uniformados bastante nerviosos, apretando a la gente y ante el canto de “esa yuta culi… no quiere entender“ se desató el primer inconveniente siendo los hinchas presionados por los caballos y cayendo varios al suelo. Siempre al lado nuestro un chico que se transformó en amigo a lo largo del viaje, no es una persona más, común, o igual al resto, Gino tiene cuadriplejia causada por un accidente hace unos años, él iba atrás del mismo sueño que nosotros PASAR A LA FINAL, él también se vio involucrado en todos los inconvenientes de este viaje, sin poder bajar nunca del colectivo a lo largo de las casi 20hs de ida.

cuadriplejico

Una vez adentro de la cancha y ya mezclados entre los casi 5 mil hinchas que viajaron a ver Belgrano nos encontramos con gente que venía desde Italia, Alemania, Buenos Aires, Mendoza y hasta gente de la propia ciudad se encontraba en la cabecera pirata. Cuando le pregunte a un formoseño qué hacía en la tribuna pirata me dijo: “me dijeron que esta hinchada es siempre una fiesta, por eso quería venir acá“, bueno no fue la excepción y durante todo el partido la fiesta estuvo en la popular pirata que no paró de alentar nunca. Se aguantó, se siguió aguantando hasta que llego ese error u horror defensivo y llegó el primer gol, fue un baldazo de agua fría en ese momento que no se generaba mucho, las chances se iban y también el sueño de jugar esa final.

Con el 2do gol se estaban por generar disturbios con la parcialidad de Rosario Central que se encontraba en la platea, una vez que retrocedieron se calmó, luego algunos hinchas piratas se subieron al alambre para sacar las banderas, en ese momento la policía (dentro de la tribuna) bajó a esta gente haciendo caer de espaldas a uno de los hinchas, ahí fue cuando se desataron los hechos de violencia que todos conocemos y vimos, una represión excesiva por demás, como los controles y como todo en este viaje. Pero aún había que salir de la cancha y empezaron los gases lacrimógenos, me encuentro en la punta de las escaleras a Gino con su silla de ruedas y su amigo incondicional pidiendo ayuda, ayudamos a bajarlo mientras las balas de goma seguían y los gases también, ya se tornaba difícil respirar y  mantener los ojos abiertos, por suerte gente de la barra se acercó a ayudar para poder desalojar rápidamente al chico en silla de ruedas. Los disparos, pedradas y gases continuaban, pudimos llegar al colectivo y emprender el largo viaje de regreso, en el mismo nos seguimos topando con los controles y excesos por parte de la policía, llegando a Santa Fe ni nos dejaron bajar a comprar cosas en las estaciones de servicio.

Largo camino a casa, larga vuelta con el sueño y la cara por el piso, sin embargo pensando en que el domingo jugamos de nuevo, una nueva oportunidad para levantarse y ahí estaremos, apoyando a Belgrano como toda la vida.

A navegar y navegar.

Después de recibir un golpe de nocaut y quedar en la lona, nos levantamos con el objetivo de dar pelea, ese no iba a ser nuestro último suspiro. Volvimos a entrar a terreno de combate con el sonido de la campana. ¿Y con que objeto? Si tu meta principal está perdida, si tus sueños de grandeza quedaron en la nada. Pensaste en un sueño fortuito de una noche sin desvelo como es estar en la gloria, para despertar de un cachetazo. Más alto soñás, más dura es la caída -dicen los que nunca se animaron a soñar- pero si no nos animáramos, si esta pasión no fuera tan fuerte, ¿qué sería de nosotros? Seríamos unos entes que viviríamos secando las lágrimas de los desencuentros sin finales abiertos. Y en esta línea está nuestra respuesta. Cuando Olave se secaba las lágrimas con los guantes puestos, fue cuando nos dimos cuenta que debíamos seguir alentando.

La vida da revancha. Con cada despertar tenemos una nueva oportunidad de cambiar nuestros destinos. Y llegó ese día para los once guerreros. “Pero si no juegan contra nadie” decía la gilada. “Si pierden sería un fracaso” Se escuchaba en Canal 12. Cuando los romanos conquistaban nunca subestimaban a sus enemigos, jamás se rendían hasta que cayera el ocaso. No era una guerra el partido de anoche, si una batalla. Una batalla de 90 minutos contra los fantasmas de un pasado desolador pero sobre todo contra el malestar de una mente llena de recuerdos oscuros.

¿Se jugó bien? ¿Tuvimos esa cuota de suerte que nos faltó el miércoles pasado? Son preguntas que nos darán vuelta en la cabeza pero no hace falta contestar, el corazón es el que sabe. El penal de Bieler y el cabezazo del gringo devolvieron a mi alma las ganas de continuar gritando goles, las ganas de ver el cielo celeste y pensar que el de allá arriba es de Belgrano. También estamos acá por ese negro que paga la cuota todos los meses y va en el entretiempo a comprar el chori aunque después tenga que laburar unas horas extra para recuperar lo gastado. Estamos acá por esa madre de pelo verde tatuada hasta la zona prohibida que busca el mejor asiento para su hijo, ese hijo que será el heredero de estos colores y le devolverá los favores en unos años. Somos el aire enviciado por el humo de cada pucho de un hincha desesperado por llegar al limbo de la excitación de una victoria en un puerto en el que aún se nos niega desembarcar.

Las olas del destino nos trajeron a esta playa, la madera está partida, ahora es tiempo de tallar la canoa. ¿Lograremos abrazar el horizonte? Se lo ve cerca pero parece inalcanzable a la vez. Lo único que sé es el orgullo enorme que siento por esta camiseta, por la humildad de cada integrante y la dignidad de esta banda, que ante la caída, siempre te extiende una mano para levantarte y volver a navegar.

«Eterno peregrino
de los mares, de los sueños,
cuando suba la marea,
cuando haya fuego en los altares
soplaré tu suerte al viento.
Suelten las amarras!
y desplieguen las velas!

A navegar el abismo!
A navegar el silencio!
A navegar tempestades!

A navegar y navegar»

Ya sufriste cosas mejores que éstas

Puedo escribir el relato más triste. Puedo intentar explicar porque el pirata perdió en la lotería de los penales. Puedo caer en la demagogia de que faltó actitud y valentía para entregar en este cotejo. Pero yo me quedo con la locura de esta gente. Con la fiesta de luces de LED que iluminaban las caras llenas de ilusión. Los truenos y las primeras gotas que comenzaron a caer, acompañando la tristeza que la noche tuvo ante el llanto de los jugadores. La caravana de autos, pero más la procesión de los que no entienden de un paro pero si de pasión. El negro que le gritaba suegra a una señora con su hija adolescente. O el otro que se insultaba con los hinchas de talleres que estaban en una parada del 51. ¿Cómo olvidar la solidaridad de los piratas que levantaron a los que estaban varados?

La tristeza siempre está presente cuando no se llega al éxito. Pero ¿qué es el éxito? ¿Es ganar una copa? ¿Es llegar a una final? El éxito no se mide en lo obtenido, sino en lo que se luchó. Se luchó en Brasil y en La Plata. Se gritó con euforia y se lloró. Belgrano ante todo camina. Se cae. Se levanta y vuelve a caminar.

No quiero que mi pasión escriba estas líneas. Ni utilizar golpes bajos porque no es la intensión de esta crónica. Perdimos sí. Teníamos todo para ganar, tal vez. Pero antes de los penales fueron 90 minutos de pasión. De un amor que el que nunca lo vivió no logrará comprender. La cara de felicidad de los nenes ante el gol del Taca, buscando el abrazo de su padre. Llorar es de hombres, llorar es de los que lucharon una guerra deportiva y no se logró la meta. Esos once guerreros abatidos se retiraron entre cantos y aplausos. -No se lo merecían- dijo un hombre de 50 años entre lágrimas. Lo quise consolar. Pero ¿qué se le puede decir en ese momento? Sólo vi que el cielo lloraba por nuestra derrota. Derrota que algunos toman como propia victoria, aprovechando para delirar, al no tener otro motivo de festejo.

El silencio en el camino de vuelta era injusto. Muchos hicieron lo imposible para estar presentes y la ansiedad de la búsqueda de la alegría despojó de sus rostros la tan ansiada sonrisa. Parafraseando a un relator que inmortalizó la frase «que sea lo que Dios quiera y Dios quiera que gane Belgrano», podemos decir que esta vez no lo quiso. No estábamos preparados y de los golpes se aprende. Belgrano levántate y camina. Que al andar se forjan las victorias. El enojo y las burlas son pasajeras, pero hay algo que dura para siempre y es el amor por estos colores, el orgullo de saber que nunca vamos a tomar el camino más rápido, que con humildad y perseverancia pronto llegaremos al puerto soñado.

Familias enteras entraban de las manos. Una unión que en el almuerzo o alguna tarde no se presenta. Novios que se pelearon antes de entrar pero entre cánticos se volvieron a reconciliar. Ese colorado es yeta -gritó un borracho a un tipo de la parte de abajo de la Gasparini cuando nos empataron-, incluso hay quienes se prohibieron estar entre esas 60 mil almas con tal de cumplir una promesa, miles siguieron sus cábalas al pie de la letra, pero de nada sirvió. La suerte existe, pero no la culpemos de todas nuestras derrotas. Hagamos a un lado los pesares y levantemos la frente en alto. Dejamos los colores y la camiseta transpirada bien arriba.

Como dice esa famosa frase, el tipo puede cambiar de cara, de casa, de mujer, de religión, de Dios. Pero hay una cosa de la que no puede cambiar, no puede cambiar de pasión. Nuestra pasión es Belgrano. Nos unamos para levantar el equipo, aún quedan muchas batallas que pelear. Nunca dejemos de lados los sueños. Los fracasos existen porque se intenta. Y si se sigue intentando esos sueños van a dejar de ser una ilusión para pasar a ser realidad.

Abrazados a la ilusión

Últimos estábamos cuando Tiro Federal nos remontó, en el gigante, ese partido trágico de una tarde inundada por insultos y desolación. Pérez nos presentó a un tal Ruso Zieliski, un tipo de perfil bajo, amante de la estrategia, hubo murmullo. Un murmullo que se fue silenciando por los resultados positivos que se estaban consiguiendo. Como olvidarse del cuatro a cero a San Martín de Tucumán (un equipo que no recibía muchos goles de visitante), y del 2 a 2 contra Instituto con gol de Mansanelli y Campodónico cuando parecía que lo perdíamos. Y llegó el día que nos enterábamos que jugábamos contra River la promoción. David contra Goliat. El perfil bajo identificó siempre al equipo del ruso. En el gigante nosotros fuimos Goliat. Nosotros pintamos la noche de celeste. Nosotros callamos todas las voces de los periodistas deportivos porteños que nos desmerecían. Nosotros en los colectivos y autos copamos el monumental ese domingo. Nosotros sufrimos el gol de Pavone. Rezamos cuando vimos a Farré entrar por medio y hacer el gol más importante en ese momento. Nosotros quisimos abrazar a Olave cuando detuvo el penal. Y sonó el silbato antes de tiempo por disturbios. Pero que importaba? Estábamos en A, si en la A. Hasta la madrugada festejamos porque de la cancha no nos querían dejar salir. Los títulos hablaban del descenso de River y no de nuestro ascenso. Vuelvo a pregunta ¿importaba? ¿importaba el hecho de pasar desapercibidos? No. No importaba. La alegría que Copo el patio Olmos, los cánticos. La gente que se abrazaba. El colectivo con el plantel seguido por una caravana celeste inigualable. Fue algo único. Único lo que consiguió el equipo. Y nos preguntábamos. ¿Estamos para más? Sólo el tiempo tenía la respuesta.

Con la excusa de los cincuenta puntos para mantenernos logramos por un tiempo indeterminado estar entre los primeros puestos, ganándoles a los más grandes. Tres a uno a Boca en el Kempes. Dos a uno a River en su vuelta. Como olvidar la chilena del picante contra Racing ese domingo del tres a cero. Pero la gente siempre quiere más. Y llegó el gran día del debut en la Copa Sudamericana. El gigante ardía de pasión, la Luna se posaba para ver un espectáculo del pirata. La suerte no estuvo de nuestro lado y nos quedamos varados en el intento. Pero la vida siempre te da una segunda oportunidad y vino Lanús, uno de los poderosos y se murió de pie. Pedían la renuncia del plantel y del cuerpo técnico. Lo que no muchos no entendían es que el que persevera gana. Se hizo un brillante campeonato y se logró clasificar a la pre Libertadores. Pero el destino nuevamente nos fue esquivo. Se lloró, se puteo, pero a lo Belgrano, nos levantamos y volvimos a caminar. Y vino Colón, donde Márquez en Santa Fe nos dio la victoria con una definición exquisita.

El sol arrasaba el Kempes, la gente se acercó poco a poco. El color que sólo el hincha pirata sabe llevar. Los bombos y las trompetas en el playón. La policía que te revisa hasta la intimidad. Pero que importa cuando juega el celeste, nada importa. Y la hinchada cantó con más fuerza ante el gol de Colón. Nada detuvo la fiesta. Cuando caía el sol cayó el gol. El gol de Óbolo que se vistió de héroe. Y el silbato final. Destino una nueva clasificación a la tan ansiada Sudamericana. Tercera vez en cinco años. Pasaron jugadores, pasaron las angustias, los insultos pero nunca las alegrías.

Una puerta detrás del Ruso se cerró, su ciclo llegó al final. Una incógnita se presentó. Quién está capacitado para manejar el barco de la victoria?. Y llegó un icono del equipo del Ruso. Uno que venía trabajando con los pibes, Teté. Calladito comenzó su trabajo. Junto con él llegaron Montoya, Lertora, el pela y el tan ansiado regreso del oreja. Confianza había, pero un manto de duda encegueció a más de uno.

De a poco muy de a poco se fue plasmado la idea de Teté. Victoria ante Talleres, ajustada sí, pero que importa. Se Le ganó al eterno rival. Después vino la Copa Argentina, donde pasaron Brown de Adrogué, Huracán con el penal atajado por el gran Juaca Olave y por último Defensa y Justicia. Pero antes estaba el primer partido contra el pincha. Se jugó sin ambición y como dicen los entendedores la sacamos barata. La llave estaba abierta para que en el Kempes sea una fiesta. Y lo fue. Los nervios se adueñaron de cada alma que estuvo presente. Cada ataque de Estudiantes era un infarto que tocaba el timbre. Cada ataque de Belgrano era una ilusión. Y llegó el penal. El tiempo se hizo eterno. Los segundos, se volvieron hora. El Taca fue el elegido. Corrió hacia el triunfo. Y como una caricia la depósito en el lado contrario del arquero. El grito de desahogo fue el invitado de lujo. No había que detenerse ahí. Se debía seguir. Y a tan sólo tres minutos el gran Taca devolvió a la red su amante la pelota. Y el canto empujó al equipo a pensar para quedarse con el triunfo. Y así fue. El pitazo del final transformó la tensión en alegría. El puteo en alabanzas. ¿Quién lo iba a creer? Belgrano a Brasil. Jugar a nivel internacional. ¿Contra quién jugamos? se preguntaban todos, nadie había pensado en futuro. ¿Estamos preparados? ¿Tenemos equipo? Fueron los temas que resonaron en las radios. Todos los opinologos daban sus puntos de vista. Pero el hincha después del pitazo, ya pensaba como viajar al país vecino.

En estas líneas no se puede plasmar todo lo que hicieron los piratas para llegar al estadio de Coritiba. La pasión no entiende de razón. Y se copó Brasil, Curitiba parecía Alberdi. La torcida mais grande do mondo. Cuatro mil hinchas desplegaron sus colores. Sus cantos. Sus emociones. Y como caen las frutas cuando maduran llegó el gol del Taca y del gato Luján. Pero un paréntesis aparte fue el penal que detuvo el interminable Juanca. Se vistió de héroe una vez más, y seguramente Rodrigo estuvo ahí para darle una mano. Otra oportunidad para soñar. La horas vuelven a ser días. Y ahora? Lo lograremos? La noche nos permite cerrar los ojos y volver a soñar, una vez más. Si tantas veces esos sueños se cumplieron, no podemos no hacerlo. Que el sueño nunca nos deje de abrazar.